sábado, 17 de mayo de 2014

Los empollones de la Liga sacan sobresaliente

La Liga es caprichosa y después de varios años teniendo a los equipos de lo alto de la tabla relajados en la última jornada, el destino tenía preparado este curso un sábado de infarto en un único partido.

Barcelona y Atlético de Madrid se lo jugaban todo en 90 minutos en el Camp Nou. Si ganaba el Barça, se llevaba la Liga. En cambio, si empataban o ganaba el Atleti, el título se vestiría de rojiblanco. Todo podía pasar.

Como es lógico, cada uno querría que ganase su equipo y más de uno tendría puestas velas en su casa pidiéndole a Dios que ganasen los suyos. Los más realistas dirán que vaya tontería, pues seguramente Dios tendrá otros asuntos más importantes que atender que, por ejemplo, el Atlético de Madrid, ¿verdad? Bueno, según cómo se mire. Para la mayoría de los mortales, el que gane o pierda no es más que mera anécdota, pero para los que juegan dentro del equipo no: Para los jugadores atléticos significa la compensación a toda una temporada de duro trabajo y una recompensa a haber hecho las cosas bien. A todos nos gusta que se nos reconozca nuestro trabajo cuando lo hacemos bien, a ellos también.

El 'Cholo' Simeone supo darles una lección de fe a sus hombres. Era la persona más indicada para hacerlo porque es alguien que conoce muy bien al equipo y se sabe a la perfección su filosofía. Tienen fama de sufridores, pero es que también los sufridores saben mejor que nadie apreciar las cosas. Saben luchar, saben trabajar, saben esforzarse. Además, de humildad también hablan las cuentas corrientes del equipo, muy inferiores a las del Real Madrid y Barcelona.

El Atlético de Madrid ha ganado la Liga con 90 puntos, no está nada mal. Es cierto que ha pinchado ante equipos muy inferiores como el Almería y que en varias oacasiones, le ha puesto el campeonato en bandeja a sus rivales, pero en líneas generales, ha sido muy constante y ha trabajado bien, por tanto, hasta el más antiatlético tiene que reconocer que los hombres de Simeone se han merecido esta Liga.

Si la balanza se hubiera puesto del lado del Barça, sería como el caso del alumno que estudia el examen el día de antes y tiene suerte en ese momento. Aún así, era su obligación luchar hasta el final y darle emoción al asunto. En otras épocas, ellos han sido los justos campeones, aquellos que desplegaban un juego tan bonito que dejó con la boca abierta a todo el planeta. Ahora toca dejarle paso a otros.

Puestos a comparar al fútbol con una clase, el Atlético de Madrid sería el niño empollón que se agarra a los libros desde el primer día, el que toma apuntes de todos los detalles y, cómo no, el "examen a examen" se puede comparar perfectamente con el "partido a partido".


Sin nada más que decir, enhorabuena al Atlético de Madrid.
















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