viernes, 6 de junio de 2014

Autofrivolización en el periodismo deportivo

Cesc Fàbregas se marcha al Chelsea, solamente falta hacerlo oficial. Después de tres años defendiendo la camiseta del Barcelona, el mediocampista catalán vuelve a la Premier y a la misma ciudad que lo vio formarse como futbolista profesional, solo que esta vez, cambia de barrio y de colores.
Una vez el equipo londinense lo anuncie oficialmente, lo normal es que los periódicos hagan un repaso de la trayectoria de Cesc en el Barça, las estadísticas de sus goles y sus asistencias, sus momentos buenos y menos buenos, lo que dicen de él sus compañeros... Sin embargo, en la edición digital de Mundo Deportivo del 6 de junio de 2014 aparece esta noticia:

http://www.mundodeportivo.com/20140606/fc-barcelona/daniella-semaan-vuelve-a-londres_54408734554.html

Daniella Semann vuelve a Londres. Esta mujer no es deportista ni tiene nada que ver directamente con el mundo del deporte. Indirectamente sí, porque es la compañera sentimental de Cesc Fàbregas y madre de su hija Lía. Como bien muestran gran parte de los comentarios, muchos de los lectores se preguntan si esto es noticia. Quizá el medio donde aparece esta nota esté equivocado, pues lo que haga este personaje más bien interese a un lector de revistas del corazón. Sin embargo, Mundo Deportivo es eso: mundo deportivo, diario dedicado a dar información en torno al ámbito del deporte. Claro está que a veces, el periodismo deportivo juega a ser el "marujeo" de los hombres, pero después, ¿cómo van a pretender los periodistas dedicados a esta especialidad que su profesión se considere periodismo serio? No quisiera desprestigiar la prensa rosa, pero ese tema mejor dejarlo para otro artículo porque si no, este se va a hacer demasiado largo. Por cierto, la noticia de Mundo Deportivo aparece firmada por una mujer y en uno de los comentarios de abajo, un usuario dice literalmente: "Después, estas quieren que se las considere periodistas de verdad. Lo que son es chafarderas". Cierto es que el tema de la mujer dentro del periodismo deportivo sigue dando para muchos trabajos de investigación ya que todavía sigue existiendo demasiada desigualdad de género en este ámbito, pero con esta actitud, ¿son las mismas mujeres las que se están echando piedras a su propio tejado?

El fútbol lo practican tanto los hombres como las mujeres y en el mundo existen ligas tanto masculinas como femeninas, pero a la hora de la verdad, son mucho más conocidas las esposas y novias de los futbolistas que las jugadoras de fútbol profesionales. Además, en la prensa deportiva es más frecuente ver imágenes como la de la moza de la derecha que de chicas que practican deporte de verdad. Si no es así, al menos las fotos de estas guarrillas sí que las ponen llamando mucho más la atención.

Por otra parte, en los últimos años nos vienen vendiendo la idea de que las periodistas deportivas tienen que ser guapas y sexis. De hecho, ha habido canales de esta temática donde todas sus profesionales eran de rostro agraciado, tiposas y menores de 30 años. En otros medios, han anunciado ofertas de trabajo de periodista deportiva donde se requería ser joven y sexy. Sin embargo, esta tendencia va en contra de lo que se considera periodismo serio. Por ejemplo, los presentadores de los informativos de la BBC británica tienen todos más de 40 años y los maquilladores y estilistas no les esconden los signos de la edad. ¿Por qué? Porque la veteranía es un símbolo de credibilidad. La gente piensa que la belleza es una ventaja para todo en la vida, pero para el periodismo puede llegar a ser un inconveniente. Es necesario poseer una buena fotogenia, pero ser un pivón frivoliza la imagen del periodista o la periodista y eso le hace perder la credibilidad. ¿Y qué es el periodismo sin credibilidad? ¿Qué es el periodismo si tu audiencia no te toma en serio?

Afortunadamente, no todo en este mundillo va tan mal. Cierto es que el número de apariciones femeninas en la prensa deportiva es todavía muy inferior al de las masculinas. De todos modos, de nada sirve el cambio si la presencia de cada sexo fuera del 50% pero las imágenes de los hombres fueran de los deportistas profesionales celebrando sus triunfos y las de las mujeres, de chicas semidesnudas en posturas calenturientas. Aún así, no todo se presenta tan negro porque también hay mujeres que han sabido darle la vuelta a la tortilla. Por ejemplo, los Juegos Olímpicos de Londres 2012 han pasado a la historia en el caso de España por ser la primera vez en la que las chicas han ganado más medallas que los chicos. Un año después, en los mundiales de natación de Barcelona, España ganó más preseas que nunca en su historia y todas llevaban sello femenino. El 3 de agosto de 2013, el diario Marca sacó esta portada:


No van maquilladas de forma provocativa ni van enseñando un escote de vértigo. No son las novias ni las mujeres de ningún futbolista mediático ni tienen nada que ver con el mundo de la farándula. Se trata de la Selección española de waterpolo, que en ese momento acababa de convertirse por primera vez en su historia en campeona del Mundo. Y sí, la selección femenina de un deporte minoritario había conseguido ser portada del periódico más leído del país.

Volviendo al tema de la frivolización del periodismo deportivo, las periodistas no deben echarse piedras a su propio tejado. Lo dice una mujer. Ah, y soy consciente de que me arriesgo a decir estas palabras y el día de mañana sacar una noticia aún menos seria que la de la novia de Fàbregas simplemente porque me la mande mi jefe y yo no sea más que una mandada, que supongo que será lo que le habrá pasado a Cristina Cubero. 

Pero hay que hacerse respetar. No vale con pasar del maquillaje y salir en televisión con unas ojeras hasta el suelo, porque a todas nos gusta estar monas. No vale con hacer la vista gorda y hacer como que no sabemos distinguir a los guapos de los feos, porque a todas se nos hace la boca agua con las tabletas de chocolate de los futbolistas o, por ejemplo, con los ojos verdes de Fernando Llorente. No vale con hacernos pasar por machos porque para eso ya se ha encargado Dios de ponerle un pene al 50 por ciento de la población mundial. Simplemente tenemos que sacar lo mejor de nuestra vena periodística. Porque si alguna vez el periodismo ha llamado a nuestras vidas, seguro que la tenemos.



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